LARRAZET
Larrazet es la primera bastida fundada por la abadía de Belleperche entre 1253 y 1254. En sus costumbres, otorgadas en 1265 en lengua d'oc, no aparece ningún artículo relativo a la distribución de parcelas ni a las condiciones de explotación de la tierra: la bastida existía ya desde hacía diez años. Estas costumbres suponen simplemente la formalización de las disposiciones jurídicas y fiscales otorgadas hasta el momento oralmente a favor de un solo y único señor, el abad de Belleperche.
El pueblo, fundado al pie de la colina, así como el castillo de los abades construido en 1500, nos recuerdan a un castelnau. En el siglo XIV la construcción de las murallas cambió en profundiad la estructura de la primera aglomeración. Hay que destacar la ausencia de una plaza pública intramuros. El pueblo, construido según un plan regular, presenta unos pasajes cubiertos a lo largo de calles rodeadas de casas con entramados murales de madera construidas entre los siglos XVI y XIX. En 1268 el burgo estaba cerrado por una muralla y rodeado por un foso profundo convertido en acueducto periférico.
El señorío único de la abadía de Belleperche no duró demasiado tiempo. En 1283 una sentencia arbitral atribuía al vizconde de Terride la mitad de la alta y mediana justicia. Al igual que otras dinastías gasconas, los vizcondes hacían uso en aquella época de una política agresiva para ampliar su espacio vital. El vizconde se hizo reconocer como co-señor de Larrazet en 1284 y las costumbres fueron renovadas, quizá también modificadas, en 1292.
Pero la época más prestigiosa de Larrazet fue el siglo XVI gracias a las iniciativas emprendidas por el abad de Belleperche, Juan III de Cardailhac, entre 1485 y 1543. Gracias a este hombre Larrazet tiene dos importantes construcciones.
La iglesia de Santa María Magdalena, de estilo gótico, fue construida entre 1500 y 1530 sobre el emplazamiento de una iglesia del siglo XIII. Sufrió las consecuencias nefastas de las Guerras de Religión en 1561, perdiendo su portal de entrada y algunas capillas, aunque conservando el bello campanario octogonal de dos pisos. Su restauración tuvo lugar en 1607 por decreto del Parlamento de Tolosa y fue costeada por la abadía de Belleperche. Tiene una única nave con cinco tramos, sin capiteles y con capillas laterales. Su tesoro ornamental es un espléndido retablo barroco realizado en estuco en 1687 por Nicolas Board de San Félix de Caraman y bendecido ese mismo año por Nicolas Berthier, abad de Belleperche.
Este retablo ocupa toda la superficie de la cabecera (hasta la bóveda) y representa a Santa María Magdalena en casa de Simón el Fariseo; en la parte superior hay un medallón con la presencia de Cristo en el paraíso tras su resurrección.
El castillo abacial domina el valle del río Gimone. Fue construido sobre las ruinas de un antiguo castillo (1187) destruido durante la Guerra de los Cien Años. El 20 de mayo de 1500 Juan de Cardailhac hizo construir una torre de tres pisos en el emplazamiento actual. En 1572, durante el saqueo de la abadía de Belleperche por los Hugonotes, los monjes que lograron escapar de la masacre se refugiaron en el castillo. Este castillo fue igualmente saqueado, pillado y destruido durante la Revolución. En 1791 se convirtió en "bien nacional" y, comprado a continuación por un tal Groc, se libró de más destrucciones. Su interés arquitectónico reside no sólo en su fachada de estilo gótico flamígero, sino también en sus chimeneas monumentales, en su decoración interior y en su magnífica escalera con bóveda de ogivas que gira en torno a un núcleo central (técnica importada de Italia). |